El 30 de noviembre de 2018 organizamos una salida micológica para profesores/as y personal laboral del Instituto. Al terminar las clases fuimos a comer a San Pablo de Los Montes, y tras las comida dimos una vuelta por los montes de la zona en busca de setas. Lo más destacable de la excursión fue el buen ambiente reinante entre los participantes porque a nivel micológico los resultados no fueron excesivamente buenos pero lo pasamos muy bien.

Las primeras setas que encontramos fueron unas senderuelas,  que es una seta comestible muy apreciada. A continuación encontramos parasoles  también muy apreciadas.

 

Otra seta curiosa que encontramos es el clitocybe odora, seta de color verde que tiene un característico olor anisado y que se utiliza en la industria alimentaria como aromatizante, aunque actualmente se considera tóxica por contener varios componentes cancerígenos.

clitocybe odora

La tarde fue típicamente otoñal con lluvia, sol, viento, arcoiris y esa luz tan peculiar que sale entre las nubes y descubre los colores otoñales de los árboles de hoja caduca.

 

Con anterioridad a esta salida en el Instituto hemos realizado dos exposiciones de setas que han tenido muy buena acogida entre los profesore/as.

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            Algunas curiosidades…

            Las setas cuentan con el ser vivo más grande del planeta: en el estado de Oregón, en el Pacífico Norte de los Estados Unidos, se ha encontrado un solo hongo que conecta un bosque de 900 hectáreas, constituyendo así el ser vivo conocido más grande del planeta, aunque éste no es comestible.

            Solo un el 0,001% de las setas son comestibles. Hay un chiste entre los micólogos -científicos estudiosos de las setas- que dice: “Todas las setas se pueden comer, pero la mayoría solo una vez”. En realidad, de las 600.000 especies de setas existentes, solo 600 se conocen como comestibles.

Se cree que El Greco era aficionado a los hongos alucinógenos, así como Antoni Gaudí ; de ahí partirían según esta teoría sus peculiares concepciones estéticas, con formas alargadas, colores vivos y muchas curvas en su geometría.

La cesta de mimbre que usan los colectores tiene una razón ecológica: ayudar al hongo a expandirse. Cuando ponemos la seta en la cesta, esta suelta esporas que con nuestro movimiento por el bosque van cayendo al suelo a través de los huecos que deja el trenzado de mimbre, de modo que las vamos repartiendo, además se deterioran menos que la típica y prohibida bolsa.

La amanita muscaria es una de las setas más conocidas y representadas en las artes visuales por su atractivo estético, coronada por un sombrero rojo con granulaciones blancas blancos. La amanita muscaria puede llegar a ser muy tóxica, pero está documentado su uso chamánico en la antigüedad en extensas zonas de Escandinavia y Siberia.

amanita muscaria

Cuando cocines con setas no lo dudes, incorpora la sal siempre al final, nunca al principio.

 

Juan Fidel (profesor PT)