¿A DÓNDE VAN A PARAR TODOS LOS ELECTRODOMÉSTICOS Y APARATOS ELÉCTRICOS Y ELECTRÓNICOS QUE DESECHAMOS EN NUESTRAS CASAS?

Seguro que alguna vez te has hecho esta pregunta y quizá tu respuesta sea el punto limpio de tu localidad, pero te equivocas, existe un lugar al que llegan estos aparatos y del que se ocupan debidamente para poder recuperar los materiales que contienen y volverlos a poner en el mercado.

Para conocer con detalle esta actividad los alumnos de Tecnología Industrial I y II de 1º y 2º de Bachillerato se han desplazado en una excursión el día 20 de febrero, hasta la localidad madrileña de Torrejón de Ardoz para visitar la empresa Recybérica Ambiental, S.L., empresa encargada de la gestión de los RAEE (Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos).

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Debemos desterrar de nuestras cabezas la idea de que cualquiera puede llegar hasta esas instalaciones y depositar o tirar allí sus viejos aparatos o móviles, nada más lejos de la realidad. Lo primero que nos sorprendió fue como a la entrada había un estricto control, tanto para las personas (tuvimos que identificarnos y esperar a que el encargado de guiarnos en la visita apareciera), como de los camiones que portaban la mercancía. Todos los transportistas debían acercarse a control antes de acceder para comprobar que su llegada estaba prevista, una vez dentro debían acercar su camión a un escáner para detectar posibles objetos peligrosos. Si te hace gracia lo del escanear “chatarra” quizá no te haría la misma ser un trabajador de la planta y que por una falta de control pudiera entrar en el recinto un aparato radiactivo como por ejemplo los usados en hospitales para hacernos radiografías o TAC y que pueden tener componentes radiactivos de media actividad, o que pudieran contener restos bilógicos, como nos contó el responsable en una anécdota.

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Para poder acceder a las instalaciones se nos proporcionó un chaleco reflectante y se nos informó que nos estaba terminantemente prohibido hacer fotos (el argumento dado fue evitar el espionaje industrial) y de hecho cada vez que algún compañero miraba el móvil se encontraba con la mirada de nuestro guía, de nombre Daniel, que es el responsable de calidad de la planta. Una vez dentro lo primero que sorprende es su tamaño, son 15.000 metros cuadrados en una nave diáfana por la que pueden transitar máquinas y en la que hay diferentes plantas de procesado: móviles, aparatos de aire acondicionado, televisores de tubo, pequeños juguetes, lámparas, pilas y baterías, ordenadores, máquinas expendedoras, aparatos médicos, etc.

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Lo primero que pudimos ver fue a una operaria que colocaba teléfonos entre dos soportes metálicos y que con un potente martillazo destruía el terminal. Todos los teléfonos eran iguales y estaban en condiciones de uso. Daniel nos comentó que a veces las empresas les piden que retiren terminales y les obligan a certificar la destrucción de los mismos. El motivo puede ser variado: un defecto en el proceso de fabricación, que no era el caso, o la simple retirada de un producto ya obsoleto y que será sustituido por un nuevo terminal de precio mucho más elevado.

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El ruido en las instalaciones era elevado, de hecho todos los operarios llevaban auriculares protectores, sin embargo el aire en el interior estaba muy limpio pese a haber numerosas trituradoras que fragmentaban los aparatos. En algunas plantas de procesado había lámparas indicadoras del nivel de calidad del aire, por ejemplo, en la zona de reciclado de los tubos fluorescentes, que contienen mercurio (metal muy peligroso y venenoso para el ser humano) todos los operarios debían llevar máscara de carbón activo para respirar. Nosotros estábamos al lado, pero solo estuvimos unos minutos, el turno de trabajo de un operario es de 8 horas. Nuestro guía nos informó que la OMS (Organización Mundial de la Salud) indica una cantidad de mercurio en el aire que respiramos inferior a 20 ppm (partes por millón) y que allí el sistema de filtrado lo mantiene por debajo, a 10 ppm. Al mismo tiempo nos dijo que ellos hacen controles periódicos del aire y que de manera externa también se les controlaba los niveles de calidad del aire. Pudimos ver como seleccionaban tipos de juguetes, como se trituraban distintos aparatos, separaban los plásticos por tipos y por colores, por ejemplo, la mayoría de los monitores y televisores son de ABS (acrilonitrilo butadieno estireno). Los metales de las carcasas de los electrodomésticos que se iban apilando en una enorme montaña al caer de una cinta transportadora, las placas de circuitos impresos y de CPU´s de ordenadores. Todos estos materiales pasan a ser propiedad de la empresa y los reutiliza. Para dar salida a estos materiales Recybérica contacta con productores finales: fabricantes de polímeros para las carcasas de plástico de los aparatos, fundiciones para los metales, normalmente en Bilbao, cristaleras para los vidrios utilizados en televisores y lámparas, etc.

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La empresa también se encarga del reciclado de pilas y acumuladores, así como de aparatos de aire acondicionado (AA). Como la mayoría sabemos, los gases refrigerantes en sus comienzos estaban formados por CFC’s, causantes de la destrucción de la capa de ozono. Antes de reciclar los aparatos de AA se les extrae el gas y si pertenece al tipo antes mencionado se destruyen térmicamente por el procedimiento de pirólisis. Si son más actuales, y no afectan a la capa de ozono, como el R-134-a, se almacenan y reutilizan.

Lo último de lo que se nos informó fue del ciclo del dinero y la rentabilidad de estas empresas, factor importante, pues no debemos olvidar que son empresas privadas y ningún empresario invierte pensando en perder dinero.

Por si no lo sabíais cada vez que compramos un nuevo aparato estamos pagando un pequeño incremento sobre el precio del producto con la finalidad de que cuando ese aparato llegue al final de su vida útil pueda ser reciclado. El dinero que los usuarios finales pagamos lo recoge el establecimiento que nos lo vende y posteriormente éste lo remite al fabricante del producto. El fabricante pertenece a una asociación de responsabilidad compartida y es esta última la receptora de ese dinero. A través de ella se contacta con empresas de reciclaje, que bajo el control estricto del gobierno procede al reciclado de los aparatos.

Podría pensarse que con el dinero conseguido de esta manera podría ser suficiente para la empresa, sin embargo no es así. De hecho, para asegurar la viabilidad de estas empresas necesitan el beneficio de la venta de las materias primas en que se convierten los aparatos que reciclan.

Para finalizar, comentar que el equipo de investigadores que ayudaron a desentrañar el misterio de adónde iban a parar nuestros viejos aparatos estuvo formado por los alumnos que aparecen en las imágenes y que sin su inestimable ayuda, perspicacia y capacidad investigadora aún continuaríamos en la ignorancia y el desconocimiento.

Victoriano Parra Martín

Profesor de Tecnología

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