Como viene siendo tradición, nuestros alumnos y alumnas de 4º de ESO viajaron el 15 de febrero por la historia de Toledo en una jornada organizada por el Departamento de Geografía e Historia, dentro de las actividades que ofrece la Diputación de Toledo. Nuestro alumnado tuvo la oportunidad de pasear por los misterios y curiosidades de las PUERTAS,  estos monumentos arquitectónicos que, muchas veces, pasan desapercibidos. De finalidad fiscal, defensiva, administrativa, jurídica, etc. todas guardan secretos que permanecen en crónicas y en las leyendas.

Como ejemplo, dos de nuestros alumnos nos ilustran sobre un par de ellas: la Puerta del Cambrón y la del Puente de San Martín.

Comenzamos con la Puerta del Cambrón, a cargo de Ángel Fernández García, de 4ºC:

“Queridos lectores me quiero dirigir a vosotros para contaros la historia de la Puerta del Cambrón, y aquí más abajo os lo cuento:

Debe su nombre a un arbusto espinoso llamado cambrón; y este crecía en una ventana de la puerta.

Tiene su origen cuando en Toledo gobernaban los visigodos; aunque los restos más antiguos de esta fortaleza o frontera se sitúan un poco más tarde durante la dominación árabe, en el territorio de la Península Ibérica. Estos restos de sillería que forman esta muralla pertenecen al antiguo circo romano toledano. Más tarde, aunque seguían gobernando los árabes, a esta puerta se la empezó a conocer como “La Puerta de los Judíos” ya que era la entrada al barrio judío de Toledo. Luego, sobre el siglo XVI, la puerta se restaura y se la bautiza con el nombre de Santa Leocadia (patrona de la ciudad). Y ahora la fachada del monumento se convirtió en estilo renacentista.

En la primera planta se situaba la casa del alcaide o gobernador de Toledo; y en el centro de la segunda planta se sitúa el escudo de armas de Felipe II con dos reyes visigodos en los laterales del escudo; sujetando cada uno de los reyes una espada de metal. Y esto último se llevaba colocando en los escudos desde el reinado de Alfonso VII. Y por detrás del monumento se sitúa una estatua de Santa Leocadia y la estatua está a tamaño humano. Y encima de la estatua también se vuelve a representar el escudo de armas de Felipe II. Dentro de la fortaleza también está el patio de armas.

En mi opinión este viaje fue un viaje fantástico en el que pudimos volver al pasado de la historia de una ciudad tan bonita y antigua como puede ser Toledo; y a la vez conocer su cultura y porque es una ciudad Patrimonio de la Humanidad nombrada por la UNESCO”.

 

Continuamos con El Puente de San Martín, artículo realizado por Sonia Varona Sánchez-Puebla, de 4ºC:

El Puente de San Martín es uno de los puentes históricos y monumentales más importantes de la ciudad de Toledo sobre el río Tajo junto al de alcántara que se encuentra en el extremo opuesto (el oriental).

Se encuentra al oeste de la ciudad y comunica con la Judería (con sus famosas sinagogas de Santa María la Blanca y del Tránsito) y otras partes monumentales de la ciudad como el Monasterio de San Juan de los Reyes.

Breve historia

En este lugar, durante la dominación árabe y los primeros tiempos de pertenencia cristiana existió un puente de barcas que quedó destruido por una crecida. Fue en el siglo XIII cuando se acometió la construcción del puente de piedra granítica actual.

En la guerra entre Pedro I y su hermanastro Enrique de trastámara fue parcialmente destruido (año de 1368) por lo que hubo de ser restaurado y, al mismo tiempo, fortalecido por orden del Arzobispo Pedro tenorio en el año 1390.

Ya en siglos modernos las reformas y cambios siguieron su curso. Por ejemplo durante el reinado del último de los Austrias, Carlos II, se ensancharon los accesos al mismo, se modificó el torreón interior y como elemento conmemorativo se añadió una placa con el escudo imperial y dos figuras de monarcas.

En 1760, durante el reinado de Carlos III, el Puente de San Martín fue pavimentado.

Por último hay que añadir que hasta la reciente fecha de 1976 este venerable puente medieval tuvo que soportar el tráfico rodado. En la actualidad sólo está permitido el tránsito de peatones.

Arquitectura del Puente de San Martín

Desde el punto de vista arquitectónico se trata de un notable puente gótico que tiene la particularidad de disponer un perfil prácticamente plano, no en lomo de asno o apuntado como era bastante habitual en los puentes medievales. Es soportado por un total de cinco arcos u ojos. Siendo los extremos de pequeña luz, los intermedio de mayor luz y el central de dimensiones sorprendentes para la época: 40 metros de diámetro. Los pilares llevan distintos tajamares aguas arriba.

En los extremos hay torres fortificadas de planta poligonal. La que mejor ha conservado su estructura medieval es la del exterior, donde todavía vemos una bóveda de crucería de ladrillo y diversos arcos apuntados y de herradura, además de un almenado con merlones a lo musulmán.

La leyenda

Existe una bonita leyenda en la que el maestro constructor del puente, cuando éste se encontraba a medio construir, cambió de humor repentinamente, llegando a su casa tras las jornadas de trabajo con una gran tristeza y desazón. Su esposa logró saber lo que le pasaba: el maestro había realizado erróneamente los cálculos de pesos y estructuras del puente y sabía que cuando se quitaran las cimbras del arco central todo él de derrumbaría sin remisión. Aunque el buen arquitecto había buscado todo tipo de soluciones al problema, no había hallado fórmula alguna.

Su avispada y enamorada esposa, para evitar la deshonra y el castigo de su marido, se dirigió una noche al puente y con una antorcha prendió fuego al andamiaje produciéndose un incendio que derribó buena parte de la frágil construcción.

Como los incendios estaban a la orden del día, nadie sospechó la acción humana en tal acontecimiento, y todo quedó explicado como un desafortunado accidente. De este modo el maestro constructor pudo hacer una reconstrucción del puente con cálculos correctos y con la confianza de que la obra sería plenamente segura.

Al margen de la veracidad de tan hermosa leyenda, lo que no cabe duda es que este tipo de relatos confirman la enorme dificultad que suponía en la Edad Media construir estas obras de ingeniería sobre caudalosos ríos y con arcos de decenas de metros para los que había que utilizar inmensas cimbras y andamios de muy compleja construcción.

 

LEYENDA

El puente de San Martín, una de las antiguas entradas a la ciudad imperial de Toledo, fue levantado en el siglo XIII para sustituir al antiguo puente que fue arrastrado por una crecida del río Tajo y cuyos restos son visibles aún desde el nuevo puente.

Este nuevo puente había sufrido muchos daños en su estructura desde su construcción, lo que obligó un siglo después al arzobispo Tenorio a acometer una completa reforma del mismo, llamando al mejor arquitecto de aquel tiempo. Las obras se fueron realizando sin problema alguno y el final de las obras llegaba a su fin.

Sin embargo, algo parecía preocupar al arquitecto. En silencio, al llegar la noche salió de su casa y se dirigió al puente. Regresó a casa con gesto de preocupación y comenzó a llorar desconsoladamente. Su esposa le preguntó la razón de todo ello y él contestó que había cometido un error en sus cálculos y que, cuando se quitara el andamiaje, el puente se vendría abajo. Explicó a su mujer que no podía decirle nada al arzobispo porque el escándalo haría que nadie se atreviera a darle trabajo jamás.

La mujer no dijo nada. Salió de su casa y al llegar al puente, prendió fuego a los andamios de madera. Una vez que comprobó que el puente estaba ardiendo, la mujer regresó a casa. La noche era tormentosa y la caída del puente hizo pensar a los toledanos que eran truenos y relámpagos de la tormenta. Al día siguiente, todos  vieron que el puente se había derrumbado sobre el río y que los andamios de madera habían ardido y pensaron que todo había sido producido por la tormenta.  Ante el triste acontecimiento, el arzobispo volvió a encargar al arquitecto la reparación del puente.

Esta vez, las obras se hicieron con los cálculos correctos y el arquitecto quedó orgulloso de su obra. El puente se inauguró sin problemas. Pero la mujer del arquitecto no tenía la conciencia tranquila. Tras contar lo sucedido a su marido, pidió audiencia al arzobispo para contarle lo sucedido. Este, tras escucharla, le felicitó por su valor y nobleza y no solo guardó el secreto sobre todo lo sucedido, sino que hizo colocar una figura de la mujer del arquitecto en la clave del arco puente como homenaje a ella, figura que puede verse hoy en día. La leyenda es posible que pueda ser cierta, pero la realidad es que la figura que existe en el puente está muy erosionada por el tiempo corresponde al arzobispo Tenorio.

Hoy, este puente es un orgullo de los toledanos, hasta el punto de que es famosa una copla popular: “Tres cosas tiene Toledo, que no las tiene Madrid, la catedral, el alcázar y el puente de S. Martín”.

 

 

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