Fruto de la iniciativa popular, “Manos al Tajo “,  el sábado 29 de octubre y viernes 4 de noviembre se celebraron las III Jornadas de recuperación del Puente Contadero o Puente Viejo de la Puebla de Montalbán con  la finalidad de limpiar uno de los monumentos más emblemáticos de nuestra localidad.

A la primera cita acudieron un nutrido grupo de pueblanos amantes de su cultura y entusiastas del medio ambiente para llamar la atención  y sensibilizar las conciencias de nuestros vecinos sobre el estado lamentable en que se encuentra este puente, otrora fuente importante de ingresos económico para nuestro pueblo.

Esta encomiable labor de limpieza realizada por la población civil se vio impulsada y complementada por una acción educativa.  En la segunda jornada, alumnos de los centros educativos de nuestro pueblo, IES Juan de Lucena, Colegio de los Franciscanos y Colegio Público Fernando de Rojas, bajaron de nuevo al viejo puente a participar en talleres de medio ambiente, de historia, de fotografía y de limpieza del río, dirigidos por representantes de importantes  asociaciones ecologistas y culturales de nuestro pueblo.

Previamente los citados alumnos habían realizado en sus respectivos centros actividades que les  enseñaron a valorar la importancia de mantener vivo el legado cultural heredado de nuestros antepasados.

Por dar una pequeña pincelada del verdadero valor histórico de este puente, podemos decir que, aunque no se tienen datos certeros de su primera construcción, si se conoce que el intento más serio de construcción del puente “Contadero”, corresponde a la reina Leonor, esposa del rey Fernando de Aragón, que en 1423 se obliga a construir un puente sobre el río Tajo en sustitución del antiguo y peligroso puente de madera. Un siglo más tarde, en 1523, en época de Juana la Loca y de su hijo el emperador Carlos V, habría de reconstruirse debido a las fuertes crecidas del río que lo arrasaron.

En la Edad Media, este puente fue el principal paso del ganado de norte a sur de la península en busca de pastos frescos en verano y de aires más cálidos en invierno, que dio notables riquezas al pueblo y la comarca en la época más floreciente de la Mesta, pues llegaron a cruzar por él cerca de trescientas mil reses al año.

Sin embargo, desde que se construyó el nuevo viaducto sobre el río Tajo, el viejo puente quedó en desuso y se le abandonó  como un viejo mueble inservible

Después del lifting aplicado al viejo puente en estas jornadas, podemos decir con orgullo que ha recuperado un siglo de vida. Objetivo cumplido. Este es un ejemplo más que viene a demostrar que la unión hace la fuerza.

Fdo. Juan Carlos Montero